Pensamiento Semanal

Lecciones Aprendidas del “NO” que viene como Respuesta  de Dios

Por tanto, muy gustosamente me gloriaré más bien en mis debilidades, para que le poder de                                Cristo more en mí

2 Corintios 12:9

En el libro de 2 de Corintios, Pablo explicó como la respuesta “no” de Dios puede ser cambiada en ganancia. Dios le estaba enseñando a Pablo dos de las más grandes lecciones de la vida.

La primera leccion que Jesús le enseñó a Pablo fue “Te basta mi gracia” (2corintios 12:9) Mientras él tuviera esta debilidad, habría una gracia suficiente como para cubrir todas las dificultades que esto pudiera ocasionarle. ¡Cuánto necesitaba Pablo de esa lección, y no solo por su debilidad, sino también por las pruebas, prisiones, naufragios, y el consiguiente martirio que luego iba a sufrir!

En Respuesta, el Señor le enseñó a Pablo una poderosa segunda lección: “Mi poder se perfecciona en la debilidad” (v.9) . Repitió  este pensamiento en el versículo 10, incluyendo también: “Porque cuando soy débil, entonces soy fuerte”. No es la fuerza física lo que cuenta, sino el poder  de Cristo, el cual levanta su tienda sobre nuestros cuerpos  cuando somos débiles. ¿Qué era la fuerza máxima de Pablo (o la mía) comparada con la omnipotencia de Cristo? En comparación con el ilimitado e infinito poder, todas la fuerzas que nosotros pudiéramos tener palidecerían como lo haría una luciérnaga al enfrentarse a  una explosión nuclear. ¿Qué gano Pablo cuando el Señor le dijo que “no” a su ser en cuanto a su mejor estado físico?  ¿Qué ganó yo? ¡La fuerza de Cristo omnipotente!.

Si usted está perdiendo lo que piensa que es lo mejor, con un aparente “no” como respuesta de parte de Dios, aliéntese  su corazón. Fue por la espina que Pablo tenía en su carne que el Señor le mostraría sus misteriosos tratos con sus hijos ¿cómo Él nos equipa a través de nuestras aparentes pérdidas! ¡Cuánto más poderoso, más efectivo y más productivo fue Pablo como consecuencia de ese “no” que recibió como respuesta! ¡Gracia suficiente y poder suficiente!

Amado Señor, comparado con tu omnipotencia, yo soy enormemente débil. Dame la sabiduría para comprender que tu “no” como respuesta, me da el privilegio de experimentar realmente el poder de Cristo, sobre y en mí. En el nombre de Jesús, Amén.